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Reconozco que este tema se debe al comentario de un buen amigo fisioterapeuta. Me decía que había conocido a un niño con dolor lumbar debido a una espondilolisis, y que sus padres estaban realmente preocupados por el tipo de actividades y deportes que podía hacer porque recibían poca información. Sabéis que yo soy un fanático de explicar las cosas para que se entiendan, y que este blog intenta resolver alguna de estas dudas que no aparecen escritas en ningún sitio, simplemente porque no existen “absolutos” ni “dogmas” a la hora de tratarlas.

 

La espondilolisis es la ruptura del arco posterior de una vértebra sin desplazamiento. Muchas veces es el paso previo a la espondilolistesis que es el desplazamiento de una vértebra sobre la otra. Las más frecuentemente afectadas van a ser la 4ª y 5ª vértebras lumbares, y por lo tanto en espacio entre L4- L5 y L5-S1 (sacro). Para entenderlo bien debemos conocer un mínimo de la anatomía de una vértebra que tiene su complejidad. Además en niños y adolescentes hay que contar con estructuras en desarrollo, pero no nos liemos. Cuando pensamos en una vértebra a todos nos viene a la cabeza el cuerpo de la misma con los discos por encima y debajo. Pero quizá no conozcamos las facetas o articulaciones intervertebrales que muchas veces son las verdaderas generadoras de dolor lumbar, ni las apófisis tanto transversas como espinosas que unen las vértebras mediante ligamentos y por supuesto, tampoco los pedículos y la lámina que unen todas estas estructuras. Fijaros en las siguientes imagenes, porque quizá sea la mejor explicación.

Anatomía vértebra lumbar

Para que exista una espondilolisis debe haber una ruptura del arco posterior de la vértebra o “pars interarticularis” (parte entre articulaciones, recordad las facetarias).

Imagen anatómica espondilolisis

La causa principal de que esto suceda es que existe una debilidad congénita o hereditaria de esa “pars interarticularis” que acaba rompiendo por fatiga al no estar el hueso definitivamente formado, algo parecido a una fractura de stress.  Otras veces una caída o traumatismo directo puede provocar la rotura  directamente. Como os dije antes no penséis en “absolutos”, se puede demostrar una espondilolisis casualmente en un niño al hacer una radiografía por otro motivo, la cual de por sí no tiene por qué producir dolor. Muchas veces esa “pars interaricularis” es una estructura fibrosa y no ósea que contiene el desplazamiento, y otras el defecto es solo de una parte del arco. 

Es evidente que todos entenderemos que la región lumbar es una de las más sometidas a cargas del cuerpo humano pues enlaza muchos de los movimientos del tronco con los miembros inferiores. En el futuro seguiremos hablando de otras patologías lumbares más frecuentes, como la hernia discal, la espondiloartrosis o la estenosis de canal.

Pero sigamos primero con los niños. Volvamos al principio y pensad en un niño o adolescente en edad de desarrollo entre los 7 y 18 años que se queja de dolor lumbar continuo que irradia hacia  nalgas e incluso a las piernas. Acude a consulta y lo exploramos (¡¡¡esto es fundamental!!!) ya que hay que descartar otras causas de dolor lumbar en niños-adolescentes como infecciones e incluso tumores. En algunos casos, cuando está indicado, se solicita un estudio radiográfico simple de la columna lumbar que puede ser suficiente para corroborar el diagnóstico ( para los más entendidos  veremos la famosa figura del perrito decapitado). En algunos casos dudosos se debe pedir una gammagrafía ósea, prueba más compleja e incómoda ya que hay que inyectar contraste en el cuerpo, pero con ella podremos descartar otras enfermedades graves de las que hablábamos (infecciones y tumores) y además nos puede ayudar a distinguir y seguir una espondilolisis por defecto de formación de una traumática.

 

Pero todo esto está bien definido en cualquier libro. El problema es saber qué hacer según los resultados que obtengamos. ¿Puede el niño seguir jugando al fútbol? Vamos caso a caso.

  • Diagnosticamos espondilolisis sin espondilolistesis (desplazamiento) por defecto de formación del hueso: si no duele, a seguir con la actividad. Si duele debemos de esperar un tiempo a que ceda el dolor sin actividades de impacto (salto, carrera), y luego superarlas progresivamente con medidas de ayuda posturales y mejora del tono muscular con ejercicios (dato para fisioterapeutas). Es el caso sin duda más frecuente.
  • Diagnosticamos espondilolisis sin espondilolistesis (desplazamiento) pero con certeza (gammagrafía) de que existe fractura ósea, ya que además, el comienzo del dolor ha sido agudo por traumatismo. Aquí el tema es más complejo, lo que está claro es que la actividad física se evita durante 6-9 meses, tiempo necesario para que la fractura suelde. Puede necesitarse un corsé y también ayuda fisioterápica para evitar la atrofia muscular.
  • Con desplazamiento (espondilolistesis): suele pasar en período de crecimiento entre los 10-15 años. Suele estabilizarse luego hasta la edad adulta, donde si progresa es por degeneración de otras estructuras como el disco. En este caso el tratamiento es similar al caso 2. La observación y controles rutinarios son muy importantes cada 3-6 meses.
  • Cirugía: solo está indicada en casos incapacitantes que no mejoran en el plazo de 9-12 meses. Os ahorro las técnicas quirúrgicas pues no es el caso.

La espondilolistesis en adultos es otro tema aparte. Pero se supone que la génesis de muchas e ellas está en espondilosis no diagnosticadas que no se manifiestan clínicamente.

Lordosis aumentada

Por último me gustaría dar una pequeña pincelada a temas también preocupantes para los padres y que están en constante investigación. Me refiero al exceso de lordosis (curvatura lumbar), inclinación del sacro y pélvica o al acortamiento isquiotibial, cosas que se manifiestan en frases como “el niño se encorva”, “no se sienta bien”…. Esto da para muchísimo. Lo que me gustaría señalar es que muchas son consecuencia de ese efecto congénito que provoca otras alteraciones. La mayoría de las veces no hay que “torturar” al niño con nada especial, pero sí que es cierto que tras una buena consulta y buen diagnóstico podemos echar mano de un trabajo postural y fisioterápico correcto.Esperemos haber ayudado a entender un poco más qué hacer en estos casos. Gracias a todos los seguidores y lectores de este blog.

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