Viscosuplementación, infiltraciones de ácido hialurónico articular.

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Estamos en tiempo de Juegos Olímpicos. Los atletas que compiten son los mejores y sus cuerpos se someten a trabajos que están incluso por encima del 100% de sus capacidades. El organismo trabaja de manera acelerada, y los requerimientos metabólicos, mentales así como los impactos, golpes y ciclos sobre el sistema osteomuscular son superlativos. Además se suman a infinidad de horas de entrenamiento y preparación. Es sin duda el sistema osteomuscular en el que más secuelas se produce a la larga. El “desgaste” del deportista profesional y de élite es en muchos casos precoz. Pero también debemos saber que es el sistema de ligamentos y músculos quien mejor protege a la articulación, por eso muchas personas sin un ejercicio físico básico y adecuado también pueden sufrir un desgaste articular temprano u osteoartrosis o simplemente artrosis (en inglés osteoarthritis, no confurdilo con artritis que en español es otra entidad de carácter inflamatorio diferente de la artrosis).

La artrosis o degeneración del cartílago articular es la enfermedad crónica osteoarticular más frecuente. La pérdida y degeneración del cartílago articular se produce fundamentalmente por la edad, pero es acelerado por traumatismos repetidos sobre la articulación o lesiones que favorezcan su desgaste.

Entre los componentes del cartílago articular y el líquido sinovial o intraarticular tenemos el ácido hialurónico, que favorece el mantenimiento de la integridad articular. En los pacientes con artrosis se ha observado una disminución de la concentración de ácido hialurónico y de la viscosidad del líquido sinovial. Investigaciones recientes nos sugieren que la administración intraarticular de ácido hialurónico exógeno (viscosuplementación) podría, además de mejorar la viscosidad sinovial, disminuir la inflamación y producir otros efectos locales beneficiosos. Se ha discutido mucho sobre la validez de este tratamiento en el desarrollo de la artrosis. Yo evidentemente debo de fundamentar lo que hago, por ello recojo datos que la ciencia nos ofrece.

La Cochrane Database de los Estados Unidos es una institución que pretende disipar las dudas que a veces diferentes estudios nos muestran. En este sentido ya en 2006 afirmaba  que la viscosuplementación es un tratamiento efectivo en el tratamiento de la osteoartrosis con efectos beneficiosos sobre el dolor y la funcionalidad articular siendo el pico de mayor efectividad del preparado entre las 5 y las 13 semanas.  Más recientemente en la prestigiosa revista Osteoarthritis Cartilage en el año 2011 se reafirma  en la eficacia de la viscosuplementación, añadiendo además superioridad sobre otros analgésicos y antiinflamatorios, por lo que concluye que es una terapia adecuada en ciertas condiciones clínicas o acompañada de otras medicaciones. He de deciros que no a toda persona que es diagnosticada de artrosis se le debe de inyectar ácido hialurónico. Para resumir he de deciros que es aquí donde la indicación y la pericia médica juegan un papel esencial. Personalmente uso esta terapia en pacientes jóvenes y de mediana edad con problemas de cartílago articular precoces o por sobreuso, y en muchos casos en gente en la franja de los 50-60 años con una artrosis de grado medio y que posiblemente necesite una prótesis en un futuro, con lo que generalmente retrasaremos su implantación. La mayoría de estudios se refieren a la rodilla, articulación estrella en el uso de la viscosuplementación, aunque cada vez axisten más estudios referidos a otras articulaciones.

Ojo, no hay panaceas, y el tratamiento no siempre es todo lo eficaz que uno quisiera, pero en medicina nos movemos con bioestadística, y en este caso la estadística es favorable al tratamiento bien indicado como muestran los trabajos comentados. Un trabajo reciente en la reviste Arthroscopy en 2011 sugiere mayor efectividad de plasma rico en factores de crecimiento (leeros nuestro anterior post) que las inyecciones intrarticulares de ácido hialurónico (viscosuplementación) sobre todo en gente joven y activa. De nuevo debemos valorar beneficios-inconvenientes, ya que la terapia con factores de crecimiento es generalmente más cara.

Hay diferentes derivados del ácido hialurónico comercializados en España para uso terapéutico en humanos. Y en verdad esto es como todo en la vida: ¿qué coche es mejor?, ¿qué teléfono te comprarías?…La industria ha sacado varios preparados comercializados sobre los que existen una serie de estudios que marcan su eficacia, características…etc, y por lo tanto también precio. Al principio los tratamientos consistían en 3 o más inyecciones  separadas por una semana o más de diferencia. Hoy en día hay preparados con una durabilidad estimada mayor de 6 meses con una sola inyección.

En mi caso utilizo un derivado del ácido hialurónico que es el Hylan G-F 20, en una sola inyección, que puede repetirse generalmente a partir del año de ponerla. ¿Por qué ésta? Pues porque es uno de los preparados con mayor representación científica independiente y con mejores resultados. Por ejemplo, me remito a un estudio de investigación básica de Julio de este mismo año publicado de nuevo en la revista Osteoarthritis Cartilage, donde se afirma que es capaz de mejorar la integridad del cartílago en conejos  y disminuir la formación de osteofitos (esos picos óseos que se ven en las radiografías y que traducen el desgaste articular). Evidentemente esto en animales, ya que es investigación básica, pero es que ya en 2011 tenemos un estudio de la revista BMC Musculoskelet Disorders donde se compara mediante resonancia magnética la preservación del cartílago articular en un grupo de pacientes con artrosis que se inyectaron Hylan G-F 20 y otro que no lo hizo, siendo los resultados favorables a aquellos que se trataron. Y podría marearos con más datos, posiblemente no sólo a favor de este producto, sino de otros, e incluso algunos en contra.

La conclusión final es que la viscosuplementación es una terapia útil. Como siempre vuestro médico debe informaros sobre cuales son los pros y contras de su uso, y de si sois un paciente indicado para ello. Como otras terapias y en convinación con ellas, en la viscosuplementación tenemos un arma terapéutica con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes con problemas articulares.

Conferencia internacional en Polonia

Este fin de semana la Sociedad de Ortopedia y Traumatologia de Polonia nos ha invitado a su «International Scientific Conference» (Biology and biomechanics of complications of bone fixation with intramedullary locking stabilization and blocking plates). En concreto nos han pedido que hablemos sobre fracturas de cadera y más concretamente sobre problemas en fracturas subtrocantereas. Ha sido un placer compartir conocimientos con compañeros de otros lugares el mundo en un país actualmente impregnado de ¡¡¡futbol!!!, la Eurocopa claro.

EFORT de Berlín

Esta semana hemos estado en el 13º Congreso de la EFORT (European Federation of National Associations of Orthopaedics and Traumatology) en Berlín. Nos hemos reunido traumatólogos de Europa y de todo el mundo para discutir avances y resaltar la importancia de una comunicación científica global en nuestra especialidad. Alemania sigue siendo uno de los puntales científicos internacionales y Berlín un marco fabuloso para desarrollar nuevas ideas.

PLASMA RICO EN FACTORES DE CRECIMIETO DERIVADOS DE LAS PLAQUETAS.

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A cualquier paciente que le nombres en consulta el título de este post, se queda un tanto perplejo. ¡Cuantas palabras por explicar! Las innovaciones en medicina están sujetas a muchas distorsiones a la hora de llevarlas a la práctica. Las pretensiones de curar definitivamente “algo” son magnificadas por la prensa, la industria, la gente de la calle…Pero realmente, los descubrimientos que pueden llevarse a la práctica diaria son en sí un avance excepcional, y para que las confusiones no deriven en errores, entonces se debe conocer de qué estamos hablando. Es lo que pasa con los el plasma rico  en factores de crecimiento derivados de las plaquetas (PRFP) en inglés «platelet rich plasma» (PRP). 

El otro día leí en la prensa que a un torneo de tenis dela ATP, Nadal y Verdasco llegaban con molestias en sus rodillas que estaban siendo tratadas con “factores de crecimiento”. Evidentemente la repercusión mediática de esta noticia es brutal. Y surgen muchas preguntas: ¿son células madre?, ¿valen para curar todo?, ¿son caros?.

Comencemos con lo que nos concierne. El PRFP no es más (ni menos) que una muestra de la propia sangre del paciente que se trata, con una concentración más elevada de lo normal en el número de plaquetas. Para ello se centrifuga la sangre obtenida como en una simple analítica, y se utilizan una serie de productos para facilitar el proceso. En pocas palabras, separamos las células de la sangre. Esto se puede hacer en la misma consulta en un breve período de tiempo y con aparatos del tamaño aproximado al de una licuadora o una batidora (disculpad la comparación). La preparación puede convertirse entonces en un líquido que se puede inyectar directamente, pero también se puede tratar la muestra con productos como la  trombina o el cloruro cálcico, y obtener un gel de aplicación en cirugía, por ejemplo,  suturándolo directamente en un tendón que estamos operando. Como veis, lo que el médico hace es facilitar la llegada de productos de reparación a lugares donde no llega fácilmente, como por ejemplo en una tendinitis crónica con un tendón degenerado por la fibrosis con mal aporte sanguíneo. Generalmente con tres inyecciones suele ser suficiente aunque se puede repetir la terapia.

Evidentemente lo simple de la explicación en realidad se complica cuando hablamos de las concentraciones realmente válidas para un buen funcionamiento de la muestra. Es decir, la concentración de plaquetas, el efecto de los leucocitos que estén en presentes en la muestra, el número de inyecciones, tiempo de cetrifugación…, cuestiones en las que trabajan diariamente las industrias farmacéuticas para mejorar su producto.

Pero ya me he adelantado, porque se suponía que estábamos hablando de “factores de crecimiento”, y todavía no han aparecido a escena. Bien, los factores de crecimiento son una serie de proteínas que todos poseemos y que favorecen la reparación de los tejidos cuando se lesionan. Estos factores se encuentran en muchos lugares, especialmente en la sangre y también especialmente en el interior de las plaquetas. Recordad la clase del instituto: te lesionas, se forma un “hematoma” gracias, entre otras cosas, a las plaquetas que se agregan y que liberan “factores” que favorecen la reparación final. Estos factores promueven la vascularización, la generación de colágeno, fibroblastos…

En este momento del post ya podemos afirmar que los PRFG no son células madre. Estas células en realidad son células pluripotenciales, “convertibles” en otras diferentes. Tema complejo que quizá algún día abordaremos de forma, como siempre, sencilla.

Entremos ahora en la práctica real: ¿qué evidencia existe de que inyectándote tu propio PRFP, vas a mejorar tu problema?  Se han hecho pruebas de laboratorio en animales en muy diversas lesiones. La principal evidencia se ha encontrado en tendones lesionados. Por ejemplo, diversos estudios han encontrado procesos de regeneración en el tendón de Aquiles de ratas.  Además, no se han encontrado efectos perjudiciales graves como generación de tumores o crecimientos anómalos.

Y más interesante todavía es la evidencia clínica que tenemos hoy en día en publicaciones científicas validadas. Tenemos buenos resultados en tratamientos sin cirugía de lesiones tendinosas como las que ocurren en el tendón de Aquiles, el tendón rotuliano de la rodilla y la epicondilitis. Pero también se han encontrado buenos resultados en lesiones musculares, consolidación ósea e incluso intraarticulares. Existe evidencia positiva en el uso quirúrgico en las lesiones antes citadas e incluso en otras como lesiones del manguito rotador del hombro o lesiones del cartílago articular. En otras especialidades también se usan, de hecho su primera utilización fue en patología máxilofacial y cirugía plástica, en reparación de úlceras diabéticas y otros trastornos. Cada vez el campo es más amplio. Es importante saber que la evidencia en medicina nunca es del 100% y qué, por lo tanto, la efectividad real debe ser discutida. Pongo un ejemplo, cuando os hablo de evidencia positiva en un estudio llevado en 40 pacientes digamos que la mejora subjetiva puede ser del 80% y que múltiples factores influyen en la misma. Es decir, garantías de que todo vaya como la seda nadie las va a dar.

Será el futuro el que determine hasta qué punto podremos mejorar y acelerar la curación y regeneración de ciertos tejidos con estas técnicas.

Sin duda alguna, donde más estamos utilizando el PRFP es en el deporte o en personas con actividad física importante, ya que la respuesta curativa es mucho mejor que en ancianos o en personas con enfermedades importantes.

Bien, intento mojarme casi siempre, y hoy también lo intentaré utilizando la ironía del día a día. Esta terapia no está siempre cubierta por todos los seguros de salud, por lo que la mayoría de las veces es el propio paciente el que debe realizar un desembolso económico relativamente importante. Y entro de nuevo en el tema de la efectividad, ¿vale la pena soltar el dinero con una mejora de un 80%-90% en otros casos similares? Pues mi respuesta es sí en procesos bien indicados y bien explicados porque el dolor no tiene precio. Entonces el paciente decide. Personalmente los he usado fundamentalmente en lesiones tendinosas, como tendón de Aquiles y rotulianos porque la mejor evidencia científica se centra en este tipo de lesiones y por ello he obtenido buenos resultados. En artrosis, por ejemplo, las matizaciones deben ser múltiples. Los resultados todavía no son  definitivos y no “vale todo”. He leído en prensa cotidiana que pueden retrasar el momento de colocar una prótesis de rodilla o cadera al retrasar la artrosis, pues dicho así puede ser verdad,  pero ¿esta afirmación está completamente validada?, ¿cuántas inyecciones y cada cuanto tiempo?, ¿a qué precio?, ¿y los efectos secundarios? Claro que he tenido comentarios sobre la poca ética de algún compañero a la hora de facturar PRFP, y también que los he visto usar de forma “indiscriminada”, pero vamos, como en cualquier profesión donde se hagan mal las cosas.  Cambiando de tercio y siendo justos, ¿preferiríais un buen reloj de marca, o darle una posibilidad a ese tendón de Aquiles que os duele tanto al correr y que no da curado con otras terapias?  ¿O a cualquiera de los que os gusta el tenis y la epicondilitis os molesta hasta al escribir en el ordenador? La gente del deporte sabe de lo que hablo, por eso son los que se deciden sin ningún género de dudas a usar los PRFP (preguntadle a Nadal, Tiger Woods o a Xavi Hernández). Y seamos sinceros, si hubiese que pagarse la pastilla para el colesterol (!cuidado en el futuro¡), ¿la pagaríais, o simplemente os esforzaríais en la dieta siempre que no fuese un problema genético? porque nadie os asegura que por tomarla dejaréis de tener posibilidades de sufrir un infarto,  sino simplemente de mejorar el riesgo (hay muchos más factores en juego). Todo puede relativizarse.

El mensaje final es que soy firme partidario del uso del PRFP ya que es una terapia validada científicamente, positiva y que mejora la calidad de vida de nuestros pacientes. Por ello creo que vale la pena su uso.

CONDROMALACIA ROTULIANA. ¿CAJON DE SASTRE? DOLOR FEMOROPATELAR

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Volvemos con fuerza después del gran parón. Esta vez empezamos fuerte. Sabéis que este blog tiene un objetivo divulgativo. Está dirigido a todas aquellas personas que quieren entender lo que les pasa, o que tienen interés e inquietud, y a aquellas personas que trabajan con éstas patologías  y necesitan ciertas claves sencillas para ser un poquito mejores en su trabajo. Creo que a muchos de mis pacientes les ha ayudado leer cosas que se puedan entender, aclarar dudas  y que acuden a sus revisiones  con más claridad sobre lo qué les sucede y con mayor inquietud por mejorar.

El caso de la llamada “condromalacia” es el ejemplo más claro de esto, es decir, una enfermedad que provoca confusión, que es difícil de entender sin unos conceptos básicos y que es difícil de tratar. El término en sí produce gran  inquietud  incluso en el estamento médico, y entre los especialistas sigue siendo un caballo de batalla difícil de manejar. Además es una patología cuyo tratamiento depende mucho de la terapia física y de la fisioterapia bien hecha,  por lo que implica a muchos profesionales de la salud. Pero…¿todos tenemos claro de qué hablamos?

Hoy la cosa es extensa e intensa. De lo primero que hay que hablar es de la rótula o patela. Sí, ese hueso redondo (aunque en realidad es ovalado) que está en la parte anterior de la rodilla y que se articula con los cóndilos del fémur.  Su parte posterior o articular se divide fundamentalmente en dos carilllas: medial y lateral divididas por una cresta que es la que recorre la tróclea femoral que forman los cóndilos del fémur. Fijaros bien en la imagen anatómica, que es lo más claro.

Y ahora intentad doblar vuestra rodilla desde la extensión total. Posiblemente llegareis a doblarla unos 120-130º. El recorrido de vuestra rótula va desde un punto en extensión (pierna estirada) donde está “suelta” o no encajada en la tróclea femoral,  hasta un punto donde la notaréis prieta y adherida al fémur. Pues bien, la mayor superficie de contacto entre rótula y fémur se encuentra en los 45º de flexión. Es importante saber que la rótula tiene su mayor período de inestabilidad en los primeros 30º de recorrido que es cuando se introduce en la tróclea femoral. Es lógico, si no se encaja y se sale de su normal recorrido entonces será inestable. Y cuidado porque esa inestabilidad puede ser mínima  e imperceptible, o máxima en una luxación total de la rótula.

 

Pero ¿quién mantiene a la rótula en su sitio? ¿quién “la estabiliza”? Por arriba la rótula se  une al tendón del cuádriceps y por abajo al tendón rotuliano. Muy potentes, ellos dominan el eje longitudinal. Es evidente que si alguien se rompe uno de estos tendones tendrá un grave problema. Pero existen unos estabilizadores que ayudan a que la rótula no se vaya de su camino (surco).Son los alerones rotulianos. Están formados por diversas estructuras anatómicas, pero las que he de nombraros sin falta son las expansiones del vasto medial y lateral del cuádriceps y de la fascia lata, y uniones transversales de los cóndilos del fémur  con la rótula entre los que destacan el ligamento femoropatelar medial (LFPM) que “tira” hacia dentro de la rótula para contenerla en su surco. La anatomía del miembro inferior humano propicia que la rótula tienda a salirse hacia afuera por ello son tan importantes este ligamento y las expansiones del vasto. Qué frecuente es oir eso de que me han mandado fortalecer el vasto medial del cuádriceps, ahora se entiende el por qué. Es importante saber que todas estas estructuras combinadas forman el aparato extensor de la rodilla.

También hay factores que tienden a inestabilizar la rótula. Por ejemplo:

-rótula alta: porque la rótula necesitará más grados de flexión para meterse en su surco.

-displasia troclear: esto viene a querer decir que si el surco es plano pues ¿dónde se encaja la rótula?.

-el aumento del ángulo Q (¡la liaaamos!): bien, mirad de nuevo a vuestra rodilla, extender la pierna y veréis que vuestro tendón del cuádriceps y el rotuliano no siguen una línea recta, porque el rotuliano se inserta en la tuberosidad anterior de la tibia que es un poco más lateral. Esto forma un ángulo valgo que nosotros llamamos ángulo Q, y que hace que, como os dije, la rótula tienda a irse hacia afuera. Pero ahí tenemos al LFPM, las fibras del vasto y al surco que propicia la tróclea femoral oponiéndose a esa “escapada” hacia afuera de la rótula. Pequeñas anomalías anatómicas pueden hacer variar éste ángulo  y favorecer que la rótula no encuentre su camino adecuado. Es necesario nombrar la excesiva pronación del pié que implique una rotación tibial impartante y el aumento de anteversión femoral de las caderas. 

Muy bien. Pero nos olvidamos de algo. Las superficies articulares para desplazarse necesitan del CARTILAGO, y en ninguna parte del cuerpo humano el cartílago es tan grueso como en la rótula.  Sabed que en actividades normales de la vida diaria como levantarse o sentarse las fuerzas a través de la rótula pueden ser hasta ocho veces las del  peso corporal. Imaginaos lo que aguanta el cartílago al correr o saltar. El término CONDROMALACIA literalmente significa “reblandecimiento del cartílago”, pero realmente en medicina representa la lesión focal del cartílago articular  que en traumatología clasificamos en 4 estadíos (clasificación de Outerbridge) que vienen a ser reblandecimiento, fibrilación superficial, fibrilación profunda y finalmente erosión hasta el hueso (artrosis).

Si pensamos un poco veremos que las alteraciones de la rótula pueden ser en diversos puntos de la misma y estar interrelacionados entre sí.  Los síntomas suelen ser comunes y muy parecidos, sobre todo cuando no son traumáticos, es decir, por un golpe, caída…

Si habéis aguantado hasta ahora, entonces os vale la pena continuar. Los síntomas. Cuando existe un problema en la rótula los síntomas en la rodilla pueden ser muy diversos, confusos y de diferente intensidad, pero los más característicos son los siguientes:

-dolor:  suele ser gradual, sordo y difícil de localizar.

-Fallo de la rodilla: sensación de que “se me va”, por episodios de subluxación rotuliana, es decir, la rótula se desvía del surco, pero no llega a salirse de él.

-Chasquido y roce: crepita, cruje y hace ruidos, está áspera al deslizarse. Se produce cuando el cartílago se desgasta y se hace irregular, y cuando la rótula modifica su camino. Se puede producir incluso sensación de bloqueo y resalte.

-Hinchazón, pequeños derrames. El líquido articular aumenta como respuesta a la inflamación que se produce por la degradación del cartílago y el daño de los tejidos que rodean la articulación.

Os voy a mostrar de forma muy resumida una clasificación clásica en traumatología de las alteraciones rotulianas o síndromes fémoro-patelares. Seguro que os ayudará a ordenar todas esas patologías rotulianas que antes estaban tan dispersas. Los grupos más importantes (que no únicos)  de alteraciones son:

1-      Traumáticas:

–          Traumatismos agudos, es decir, lesiones por caídas, golpes…,como una fractura de rótula, una luxación o la ruptura de un tendón como el rotuliiano.

–          Traumatismos repetidos, es decir por exceso de uso como las tendinitis rotuliana, cuadricipital o la bursitis prerotuliana.

–          Efectos traumáticos tardíos ¡Ojo con este grupo! Razonemos. Después de un buen trastazo, el cartílago puede dañarse, lo que puede producir condromalacia y artrosis rotulianas posteriores.

2-      Dispalasia femororrotuliana, es decir, una anormalidad en la anatomía de la articulación fémoro-patelar . Esta es la más difícil de tratar y diagnosticar y engloba diversos  síndromes como el síndrome de hiperpresión lateral de la rótula, la luxación y la subluxación crónica, y la luxación recidivante. Todas ellas pueden causar con condromalacia y artrosis de la rótula.  Esto es debido a que son alteraciones en el “recorrido” normal de la rótula que provocan que se salga del surco troclear en mayor o menor medida y aumenten el desgaste precoz del cartílago. Lo entenderemos con un ejemplo un tanto simple: alinear las ruedas del coche es importante. Si están desalineadas se gastan antes por determinados sitios. Si la rótula se desalinea entonces pasa lo que pasa. Y si las tuercas están flojas, pues la rueda se sale del sitio.

3-      Condromalacia idiopática  y dolor fémoro-patelar idiopático de la rótula: ¡¡¡Ojazo!!!  A veces se producen dolor fémoro-patelar en personas sin una causa totalmente justificada (idiopático). Quizá sea este el punto clave al que  se dedica este post. Muchas veces responden a un patrón determinado como mujer joven o adoslescente con rodillas en valgo (hacia dentro), o deportista intermitente con dolor progresivo, pero sin una causa totalmente clara que clarifique el daño  de cartílago. Sí, a veces sobrepeso, otras deporte más o menos activo, otras falta total de deporte y por lo tanto musculatura que proteja a la articulación de la sobrecarga, otras el ángulo Q famoso en el límite, otras una tendencia de la rótula a salirse sin salirse…y ya nos os digo nada cuando empezamos a sumar pruebas complementarias, que si una pequeña lesión del cartílago en la resonancia, la Rx que muestra una ligera elevación de la rótula…, todo posible pero no patológico. Y aquí es desgraciadamente donde tenemos mayores dificultades de diagnóstico y tratamiento. Es estos casos es donde más hay que afinar y donde las pequeñas alteraciones del aparato extensor se van sumando a los hábitos de vida del paciente (deporte o no, sobrepeso, trabajo) para producir dolor fémoro-patelar.

Podéis entender que cada uno de estos aspectos puede ser subsidiario de una charla aparte.  Cualquiera de ellos es muy interesante, como por ejemplo el síndrome de hiperpresión que tan frecuentemente se ha diagnosticado en estos tiempos.

El diagnóstico del síndrome fémoro-patelar  como veis no siempre será fácil. Una buena exploración y un buen uso razonable de las pruebas complementarias nos ayudará mucho. A veces simplemente con una exploración en consulta será suficiente, y a veces tendremos que realizar  Rx , Resonancia magnética, estudios de alineación de la rótula por TAC e incluso una artroscopia diagnóstica. Evidentemente de todo esto se ocupa el especialista en traumatología, especialmente aquellos dedicados a la rodilla y el deporte.

En cuanto al tratamiento del dolor femoropatelar depende fundamentalmente de un buen diagnóstico. No es igual en un paciente con condromalacia aislada que en alguien con inestabilidad , artrosis ,tendinitis u otros síndromes de los que no hemos hablado para no excedernos como plicas sinoviales, osteocondritis e incluso el dolor psicógeno referido a la rodilla. No es igual en deportistas que en no deportistas. De todas formas os diré algunas cosillas de carácter general.

 Primero el gran secreto de hoy y una de las cosas que personalmente más me inquieta: en realidad la medicina no ha sabido descubrir definitivamente cuales son las estructuras responsables del dolor femoro-patelar. El cartílago carece de inervación. Muchas personas con lesión condral no tienen dolor y viceversa.   Parece ser que la sobrecarga de la rótula puede producir dolor generado en la zona ósea subcondral, y también la tensión excesiva del alerón externo que provoque una neuropatía dolorosa. En casos de degradación del cartílago importante y artrosis los propios productos de la inflamación y dolor se generan por la liberación de detritus, y se producen alteraciones de tejidos como la sinovial (saco que recubre la articulación) que producen intenso dolor. Ya veis como se complican las cosas.

En cuanto a fármacos lo más extendido hoy en día siguen siendo los analgésicos y antiinflamatorios orales, que a veces son necesarios para actuar en el ciclo inflamatorio doloroso.  Los condroprotectores alivian el dolor a largo plazo y tienen una actividad preventiva, lo que pasa es que muchas veces el daño ya está hecho. También los usamos en infiltraciones (no confundáis con las de corticoides que son antiinflamatorias pero con efectos deletéreos si se abusa de ellas, de ahí que hayan cogido mala fama).

La terapia física personalmente me parece fundamental. Soy de los que cree que un tono muscular adecuado y equilibrado es la mejor protección de la articulación. En las lesiones femoropatelares indiscriminadamente nos lanzamos a preescribir ejercicios isométricos del cuádriceps, refuerzo del vasto interno y disminución del deporte de impacto (dile esto a un maratoniano y lo hundes). Creo en los buenos fisioterapeutas y osteópatas que son capaces de personalizar el tratamiento rehabilitador a la patología adecuada dictada por el médico-traumatólogo.

Las rodilleras de contención rotuliana pueden ser adecuadas en caso de inestabilidad pero no en la condromalacia aislada e incluso pueden disminuir la musculatura a largo plazo, por eso un buen diagnóstico, insisto, es primordial. También habréis visto cintas o simplemente esparadrapos rodeando y variando la configuración del tendón rotuliano que se usan en actividades deportivas, pero solo en ellas. Una pequeña reseña a las plantillas. Por supuesto que pueden ser importantes sobre todo en  pronadores con dolor rotuliano, yo a mis deportistas de élite siempre les he recomendado un estudio personalizado de la marcha que corrija aquellos pequeños defectos que a la larga produzcan desgastes acelerados. El tratamiento del deportista de élite merece mención aparte, incluso distinguiendo las diversas disciplinas.

En cuanto a la cirugía me permitiréis que lo deje para mis colegas de profesión. Sólo deciros que la artroscopia y las cirugías de realineación rotuliana son las más frecuentes en el síndrome fémoro-patelar. Su indicación debe ser muy precisa.

Para terminar (hoy me he extendido) os repetiré de nuevo que lo fundamental es intentar identificar las causas de cada caso particular y establecer un diagnóstico preciso para iniciar una terapia farmacológica o física adecuada o incluso cirugía.  Espero que el objetivo principal se haya cumplido: entender un poquito mejor de qué va esto de la patología rotuliana de la condromalacia y el dolor fémoropatelar.